La inteligencia artificial (IA) se refiere a sistemas informáticos diseñados para realizar tareas que, de otro modo, requerirían inteligencia humana. Además del uso de programación explícita, los sistemas de IA pueden usar la experiencia y los datos para mejorar en las tareas.
Algunos de los muchos usos y aplicaciones de la inteligencia artificial incluyen:
- Aprendizaje Automático – Permite a los sistemas informáticos aprender y mejorar a partir de la experiencia en lugar de ser programados explícitamente. Las tareas clave del aprendizaje automático incluyen clasificación, predicción, reconocimiento de patrones y más.
- Visión por Computadora – La capacidad de extraer significado y conocimientos de entradas visuales como imágenes y vídeos utilizando el reconocimiento de patrones. Permite el reconocimiento facial, la detección de defectos, los vehículos autónomos y más.
- Procesamiento del Lenguaje Natural – Comprensión, interpretación y manipulación del lenguaje humano. Permite aplicaciones del mundo real como asistentes virtuales, análisis de sentimientos, traducción de idiomas y más.
- Robótica – Desde vehículos autónomos hasta chatbots para atención al cliente, la IA permite una creciente automatización, eficiencia y mejoras de funcionalidad en todas las industrias.
- Sistemas Expertos – Diseñados para resolver problemas complejos tan bien como, si no mejor que, los expertos humanos. Se utilizan para tareas complejas como el diagnóstico médico.
La inteligencia artificial tiene una amplia aplicabilidad para replicar o aumentar una gran variedad de funciones cognitivas humanas a gran volumen, lo que permite a las organizaciones ahorrar tiempo y dinero, al tiempo que descubren información valiosa a partir de los datos.