Un viaje del cliente es la suma completa de experiencias por las que pasa un cliente al interactuar con una empresa o marca. Los especialistas en marketing a menudo utilizan el concepto de un "embudo de ventas" para visualizar y analizar el viaje del cliente, desglosándolo en etapas como conocimiento, interés, consideración, intención, evaluación y compra. El embudo representa la idea de que una gran cantidad de clientes potenciales pueden ser conscientes de una marca, pero solo una pequeña parte realiza finalmente una compra.

Sin embargo, hallazgos recientes sugieren que el viaje del cliente no siempre es un camino lineal desde el conocimiento hasta la compra, como se representa en el embudo de ventas tradicional. En cambio, los prospectos a menudo participan en un viaje más complejo, multietapa y multicanal. Pueden interactuar con una marca a través de varios puntos de contacto, realizar una investigación exhaustiva, buscar opiniones de sus pares y comparar alternativas antes de tomar una decisión. El viaje puede implicar ir y venir entre etapas, e incluso algunos clientes entran en el embudo en etapas posteriores, omitiendo por completo la fase inicial de conocimiento.

Para abordar esta complejidad, los especialistas en marketing emplean ahora enfoques más sofisticados, como la creación de mapas del viaje del cliente, el marketing omnicanal y la personalización, para comprender y satisfacer mejor los caminos únicos que toman los clientes al interactuar con sus marcas.

Al reconocer que el viaje del cliente no siempre es lineal, los especialistas en marketing pueden desarrollar estrategias que guíen eficazmente a los prospectos a través de sus procesos de toma de decisiones individuales, lo que en última instancia conduce a mejores experiencias del cliente y a mayores tasas de conversión.